LISTADO DEL ENEMIGO, LUCHADORES ANARQUISTAS DURANTE EL FRANQUISMO

Manuel Bravo Montero

Imanol
El infame Manuel Bravo Montero en 1941.
El infame Manuel Bravo Montero en 1941.

 Aunque no hagamos más que mala sangre, hoy recordamos a este torturador, asesino, agresor sexual, putero y todos los adjetivos despectivos que se os puedan pasar por la cabeza, hoy recordamos a ese criminal llamado Manuel Bravo Montero, porqué las cosas que hizo este ser no pueden caer en el olvido, pues sería su última satisfacción.

El monstruo nació en Madrid el 27 de enero de 1904 y era hijo de otro infame ilustre, Manuel Bravo Portillo, jefe superior de la policía en Barcelona a principios del siglo XX. Al padre lo mató un grupo de acción anarquista  el 5 de septiembre de 1919, pues el señor Bravo Portillo era el encargado de los pistoleros y la guerra sucia contra el sindicalismo anarquista en aquellos años del plomo, tanto se distinguió el ilustre policía en la represión sindical que acabó de la misma manera en la que él trataba a sus contrarios, con una dosis de plomo, cuando salía de visitar a una de sus queridas en la ciudad condal.

Volvamos a nuestro personajillo principal, del que su mujer, Josefina Naveiras decía que era tan putero como su suegro. El asesinato de su padre por los anarquistas lo marcó y se dedicó en cuerpo y alma a perseguir cualquier cosa que le oliera a marxismo o anarquismo. En 1920 ingresa en la academia de infantería de Toledo, de la que sale dos años después como alférez.

Cadáver de Manuel Bravo Portillo, tras ser abatido por un grupo de acción anarquista.  
Cadáver de Manuel Bravo Portillo, tras ser abatido por un grupo de acción anarquista.  

Entre sus destinos pasará por el tercio de legionarios en Melilla donde alternará con Franco y Millán Astray, formando parte de la guerra africana. En 1928 cuando Franco es director de la academia general militar de Zaragoza, incluye al teniente Bravo como parte de su claustro de profesores y miembro de su total confianza. Después pasará por Asturias, Tenerife, donde tendrá un proceso por insultar a un superior, de donde lo volverá  a sacar su amigo Paquito para llevárselo a Asturias de nuevo a combatir a los mineros en 1934. Allí formará un trío innombrable junto a Lisardo Doval y Nilo Tella, quienes rivalizarán entre ellos por la fama de ser el más cruel e inhumano en su trato ante el supuesto enemigo. Tras los hechos de Asturias, Nilo Tella acabará en prisión por torturador y Franco tendrá que “esconder” a Doval y Bravo Montero en Marruecos hasta que se olvide el tema.

Dos de los grandes represores en asturias junto a Bravo, Lisardo Doval y Franco.
Dos de los grandes represores en asturias junto a Bravo, Lisardo Doval y Franco.

No hay muchos datos sobre su trayectoria durante la guerra civil, estando destinado en Barcelona, fue condenado a muerte por un tribunal popular, estuvo encerrado en diversas prisiones y acabó fugándose del monasterio de Nuestra Señora de Collet en Girona para salir al encuentro de las tropas legionarias mandadas por Camilo Alonso Vega.

Se le incorpora a la guardia civil y es en los días posteriores al final de la guerra cuando Bravo Montero crea el rondín antimarxista, especie de fuerza paramilitar formada por policías, guardias civiles, falangistas y confidentes. Como sería su actuación, para que Eduardo Quintela, jefe de la Brigada Político Social de la ciudad condal, se refiriera a ellos de la siguiente manera:

Sus tropelías hicieron reverdecer el recuerdo de las checas rojas. En otro de sus informes comentaba: Recién liberada Barcelona, constituyó el entonces capitán Bravo una sección de falangistas-policías que, por su cuenta, detienen, formulan atestados y los remiten a la Autoridad Judicial, y ya desde el principio espanta a la gente por los procedimientos de tortura que emplea para arrancar declaraciones a los detenidos. Se llegó a dar cuenta de sus métodos al jefe superior de policía, el marqués de Ravals pero este consideró positivos sus resultados. Entre su prepotencia y lo brutal de sus métodos, fue de nuevo cambiado de destino, a territorio hostil, un lugar donde pudiera perseguir y torturar un montón de “rojos” y los montes de Asturias eran el lugar ideal. Fue enviado con el grado de capitán a dirigir las fuerzas de Cangas de Narcea donde estuvo hasta julio de 1942. Su clímax sangriento lo ejerció en la primavera de ese mismo año, tras la matanza que realizo la partida de Santeiro en el puerto del Connio. No consiguió ni capturar ni eliminar a ningún elemento de la partida, pero el grado de ensañamiento contra el vecindario de izquierdas en la zona quedará grabado a fuego para siempre. Ocupó militarmente los pueblos, deteniendo, interrogando y torturando a placer. Se agravaron condenas, se reabrieron procesos y consiguió desmantelar parte de las redes de apoyo y descubrir alguna de las cabañas soterradas. Se volvió a encarcelar a antiguos miembros de la partida. A resultas de las actuaciones policiales, Secundino Rodríguez se rebanó el cuello con un cuchillo para intentar evitar seguir siendo torturado por Bravo. De hecho fue de nuevo trasladado, esta vez a Rioseco, epicentro guerrillero por su proximidad a la cuenca minera. Allí quien se quitó la vida tras pasar por los “cuidados” del capitán fue Belarmino Orviz. Entre los sutiles métodos de este criminal, sus víctimas relataban como eran desnudados, suspendidos del techo, asidos por las extremidades y sistemáticamente apaleados hasta que perdían el conocimiento, recuperando el mismo con duchas de agua fría a presión. Para evitar que gritaran mucho, se les introducían bocados de sal en la boca. También se les provocaban quemaduras con cigarros. También se les aplicaban sanciones económicas desorbitadas y aplicó a varios detenidos el tiro en la nuca.

Los sutiles métodos empleados por los guardias durante los  interrogatorios.
Los sutiles métodos empleados por los guardias durante los  interrogatorios.

Con respecto a las mujeres, había que sumar el abuso sexual a la lista común de torturas, lo que llevó a Isabel García a tirarse al tren en septiembre de 1942 para poder librarse de los ultrajes del capitán o a María Alonso a saltar por la ventana no sabemos si para evitar más interrogatorios o es que se les fue la mano y la tiraron ellos. No tiene desperdicio la descripción que hace el monstruo sobre dichas mujeres:

Las mujeres se ofrecen, campesinas y juguetonas, coloradas y sanas, podridas y vengativas, una -pobrecilla- se tira al tren por no acudir a mi presencia, otra se corta las venas de la mano en un calabozo para suicidarse, que en su sostén, único sitio vedado al registro, llevaba afilado puñal, para utilizarlo contra ella o contra mí, otra se inocula una grave enfermedad y viene a mí para hacerme participe de su mal. Grandes y sublimes mujeres enemigas que se sacrifican por un ideal revolucionario antes de CANTAR, españolas al fin. Yo no las toco, me volví casto y sigo mi camino, o mi Imperio, con mis cárceles y mi Ley, humillándome solo ante Dios de las Alturas.

Otra imagen de Manuel Bravo Montero.
Otra imagen de Manuel Bravo Montero.

 Se atribuyó la matanza de cuatro guerrilleros en Val (Lugo) en diciembre del 42,  en marzo de 1943 fue condecorado por la misma con la cruz del merito militar con distintivo blanco, reintegrándose tras ello al servicio de información de la guardia civil en Barcelona donde siguió haciendo de las suyas. De nuevo Quintela, jefe de la temible BPS emitió un informe sobre él, acusándole de robos y comentando que se consideraba la labor de Montero como nefasta para la patria y para el régimen.

Su suerte acabó al detener ilegalmente, torturar y asesinar en una checa falangista a Joaquín Gastón San Vicente, un triple agente que trabajaba para los ingleses, la Gestapo y la Dirección General de Seguridad española. Bravo fue detenido junto a cuatro falangistas, y pese a que se le solicito pena de muerte, solo cumplió dos años y cuatro meses, saliendo en libertad en octubre de 1946 siendo expulsado del cuerpo. Emigró a Grecia y apareció finalmente muerto en julio de 1973, supuestamente asesinado. Viendo como vivió, la lista de sus posibles asesinos sería interminable, pero uno que si sabemos que lo seguía era el resistente libertario Manuel Huet “el Murciano” miembro de la red Ponzán, de la resistencia en París, de los que colaboró con la 9 en la recogida de armas, pues Bravo Montero había asesinado a uno de sus colaboradores…

 

Fuentes: Los rojos de la guardia civil (José Luis Cervero), Luchadores del ocaso (Ramón García Piñeiro) y Los senderos de la libertad ( Eduard Pons i Prades).

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