LISTADO DE RELATOS GUERRILLEROS, LUCHADORES ANARQUISTAS DURANTE EL FRANQUISMO

Don Ginés

Imanol
 Uno de los peculiares "bandos" del Carbonero.
Uno de los peculiares “bandos” del Carbonero.

Nos encontramos en las calurosas tierras de Almería, allá por 1941, siguiendo los pasos de la partida del “Carbonero” y “el Espailla”. Ambos se han fugado hace cosa de un año del castillo de Cuevas de Almanzora, donde estaban presos esperando una mas que probable pena de muerte, acusados de dar pasaporte para el otro barrio a varios sacerdotes durante la guerra civil.

La fuga, a la antigua usanza, primero un agujero bajo los barrotes de la ventana y atada a estos, una hilera de sabanas y mantas entrelazadas, después…la libertad… y la vida.

Otra vez en 1941, tras muchos golpes efectuados, la partida ha crecido, pero en un día de calma, descubrimos a la banda en la placeta del Saliente, mientras beben y se lavan, juran y bromean, en la fuente junto al santuario, hasta que debido al escándalo, acaba saliendo Don Ginés, el cura. Como no es muy católico lo que ve, les corta el agua y se queda junto a la puerta. No tardan en arreciar los gritos de “curilla de pacotilla” o “cura de misas y hostias” y al final “recibirás noticias nuestras”.

A los pocos días, le llega una carta a Don Ginés, “tráenos 12.000 pesetas tal día a tal barranco, o te reunimos con tu Dios”. 

Llega el día de la cita y armándose de valor, para allá que se va Don Ginés a reunirse con los guerrilleros, incluso llega con antelación y tiene que esperar. Al rato, llega “el Carbonero”, viene solo, o solo se le ve a él:

 _ ¿Traes las 12.000 pesetas?

 _No te las iba a traer aunque las tuviera, que no las tengo. Pero en vez de doce… te traigo seis…

Don Ginés saca una pistola de uno de sus bolsillos y apunta al sorprendido guerrillero.
 _ Seis balas para metértelas entre ceja y ceja.

 _ ¡¡Joder con el cura!! y yo que pensaba que no servíais mas que para echar sermones y estar con las beatas.

_ Saca la pistola, no quiero matar a un indefenso.

Tras un rato de tensa expectación, “el Carbonero” estalla en carcajadas, a la vez nerviosas y sorprendidas:

Con la de gente que llevo asaltando por los caminos y resulta que el más valiente de todos tiene que ser el cura. No lleves preocupación, que no tienes que darme nada  y puedes quedar tranquilo, que no volveremos a molestarte.

Ya mas calmados, los dos hombres charlan un rato y poco después se separan, quedando las cosas arregladas entre la partida y Don Ginés, que no sabemos si le tocó volver a sacar a pasear la pistola en alguna otra ocasión, pero si le tocó, no fue contra “el Carbonero”.

 
 
                                      En el cielo manda Dios,
                                      En España los obreros,
                                      Y en Granada y Almería,
                                      El Espailla y El Carbonero.
 
 

Fuentes: “El Carbonero” Vida y andanzas. (Damián Alonso Pedrosa)

 Santuario del Saliente
Santuario del Saliente

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