SOBRE LA UTOPIA

La Colonia Cecilia en Brasil (1890-1894): crónica de una experiencia libertaria.

El día 20 de de febrero de 1890, inician la travesía intercontinental con destino a Brasil, Giovanni Rossi [impulsor de la iniciativa] y los otros cinco pioneros: el matrimonio de Cattina y Achille Dondelli, Evangelista Benedetti, Lorenzo Arrighini y Giacomo Zanetti, partiendo del puerto de Genova en el “Città di Roma”, un navío mercante adaptado para transportar pasajeros, llegando tras 18 días de viaje a la bahía de Rio de Janeiro.

Rossi y los pioneros son acogidos en el alojamiento de los inmigrantes, la Hospedaria da Ilha das Flores, y después de una semana parten en dirección a Porto Alegre, Rio Grande do Sul, pero debido a la indisposición física de algunos miembros del grupo deciden desembarcar en el puerto de Paranaguá, en el estado de Paraná, iniciando la búsqueda de tierras para instalar la colonia experimental socialista:

«Nos debíamos ir a Porto Alegre, pero dos de nuestros compañeros sufrían de tal manera de mareos que decidimos ahorrarles los otros cinco o seis días de navegación e desembarcar aquí, para fundar nuestra colonia socialista en alguna parte de Paraná, que sabíamos con clima ameno y saludable.» (ROSSI, 2000, p. 29)

En la Inspectoría de Tierras y Colonización, los pioneros se enteran de las tierras disponibles para colonizar en ese estado. Giovanni Rossi y Evangelista Benedetti van a reconocer el terreno en el distrito de São Mateus, e tras dos días de viaje se deciden por el área cercana a la “joven y pequeña ciudad de Palmeira”, localizada a 100 Km de Curitiba. La ciudad de Palmeira fue escogida más por las circunstancias que por la voluntad de los pioneros. Las condiciones naturales favorables de los terrenos y el bajo precio de cada hectárea de tierra entre 10 y 20 libras italianas fueron aspectos determinantes para que allí se estableciese el grupo.

La comunidad anarquista experimental

Los primeros días de abril de 1890, la Colonia Cecilia comienza su historia y su experimentación socialista en tierras de clima templado y campos rodeados por bosques. En una casucha abandonada de madera los pioneros establecen la inicial vivienda colectiva, montando las camas con pasto seco y tablas, improvisan un fogón de leña y con disparos de escopeta se procuraban algo de comer. Así fue el muy modesto comienzo:

«La Colonia Cecilia nació pobre, sin ayuda, sin discursos, sin aplausos; su creador, lo más probable, habrá hecho memoria de todas las etapas vividas: desde Poggio al Mare, creado con todo el vigor de su adolescencia idealista; pasando por las luchas enfrentadas dentro de las propias organizaciones políticas a las que pertenecía; las incomprensiones e injusticias de las autoridades públicas; el recuerdo de la intensa labor periodística y doctrinal hecha durante años y siempre centrada en el mismo objetivo; la experiencia de Cittadella y su núcleo socialista, considerada incompleta; la propuesta para Torricella de Sissa, que quedó sólo en proyecto; en fin, rememorar toda una vida dedicada a un solo ideal: demostrar en la práctica la viabilidad de sus teorías. […] El monólogo rumiado íntimamente en la soledad de la noche debió recordar la propuesta de organización en Poggio al Mare, comparándola con la disposición establecida en vísperas de embarque: “No teníamos, ni queríamos tener un programa establecido de organización. Buscaríamos experimentalmente, una forma de convivencia social que correspondiese de la mejor manera posible con nuestras aspiraciones de libertad y justicia.”» (MELLO NETO, 1998, p. 137-138)

En los primeros seis meses de la Colonia, una nueva casa fue construida, con algunos muebles para el aprovisionamiento y una cocina colectiva, sembrándose un pequeño jardín con vides, frijoles y papas. El trabajo en este periodo es importante porque la mayoría de los pioneros no tenían experiencia en estas actividades y algunos no se adaptaron al trabajo pesado, mientras otros no tenían voluntad para esa labor. La colonia carecía de una organización social formalizada, las reglas, los liderazgos y las decisiones se definían por mutuo acuerdo.

En la edición de 1891 del folleto Una Comuna Socialista, Giovanni Rossi describe el viaje de los pioneros, anotando desde una visión entusiasta los problemas administrativos y aspectos negativos de la cotidianidad en la Colonia Cecilia. Una vida vivida en la comunidad es ruda, el trabajo es duro, la comida escasea, pero la experiencia comunitaria, a pesar de esos “incidentes desagradables” se desarrolla de manera satisfactoria “sin regulaciones ni jefes”. La publicación de este texto en Italia es para su campaña de publicidad y reclutamiento:

«Llega a Génova, […] con la intención de incorporar nuevos colonos, ya que las cincuenta familias que habían prometido alcanzar a los pioneros en julio de 1890 no mantienen su palabra. El folleto está lleno de detalles concretos sobre el lugar que acoge a su colonia experimental, donde el autor compartió la vida de abril a septiembre u octubre de 1890. Giovanni Rossi pone todo su esfuerzo para ganar respaldo y enganchar a nuevos colonos en las ciudades que recorre. […]» (FELICI, 1998, p. 17)

Los nuevos colonos reclutados por Rossi  llegan a Brasil al comienzo de 1891, totalizando 35 familias más algunos solteros provenientes de las ciudades de Pisa, Cecina, Livorno, La Spezia, Turí, Brescia, Génova, Florencia, Poggibonsi y Milán.Francesco y Argia Gattai, los abuelos paternos de la escritora brasilera Zelia Gattai, estaban a bordo del navío que zarpó el 10 de marzo de 1891.

En el libro Anarquistas, Gracias a Dios, Zelia Gattai (1916-2008), nos relata de forma detallada, sutil y conmovedora el viaje de sus abuelos con cinco hijos rumbo a la Colonia Cecilia. Los capítulos inspirados en los testimonios orales de sus parientes narran el entusiasmo por el cambio de la vida de los colonos en su camino hacia una tierra desconocida, el viaje difícil y largo en la bodega del barco, la tragedia que golpeó a la familia, con la muerte de la hija menor Hiena Gattai, y la llegada a la colonia:

« […] En lo profundo del ” Città di Roma “, al lado de la caldera, se vieron hacinados los pioneros que, en breve, estarían integrándose a una comunidad de principios puros: la Colonia Cecilia. Iban llenos de esperanzas, soportando con coraje las condiciones infames del viaje. […] Con el correr de los días la situación de los Gattai fue empeorando: aferrada a los pechos de su madre, a veces en uno, a veces en otro, Hiena sólo podía quejarse, llorando desesperadamente. ¿Dónde estaban esas tetas abundantes, rebosantes? Ellas se fueron reduciendo, marchitándose, con cada vez menos la cantidad de leche para satisfacer su hambre. […] Un médico del grupo se acercó, y sin examinar a la niña diagnosticó: hambre.

[…] En un carro de cuatro ruedas, con sus fardos de ropa y algunas pertenencias, pasó la familia Gattai por Santa Bárbara: esposo, esposa y cuatro hijos. […] En lo alto de una colina, por entre los pinares, se podía divisar, izada a la parte superior de una palmera, una enorme bandera roja y negra. Era la bandera de la Colonia Cecilia, saludando la llegada de los nuevos pioneros.

Al divisar la bandera de la Colonia, el abuelo Gattai se levantó y exclamó: “¡Ahí están!” Allí estaba el campamento: un gran cobertizo erigido junto a un arroyo, pequeñas tiendas de campaña en construcción, hombres moviéndose de un lado a otro, un pedazo de tierra ya limpia para el cultivo al lado de un pequeño bosque. La abuela Argia volvió la cabeza hacia donde su marido estiró el dedo. Sus ojos distantes no disciernen nada. Su alegría, su esperanza, su entusiasmo todavía estaban muy lejos, enterrados junto al pequeño cuerpo de su hija. […]» (GATTAI 1985, p.154-157)

En 1891, La población de la Colonia alcanza entre 150 y 200 colonos, hecho considerado por Rossi como desastroso pues la mayoría eran trabajadores industriales que no tienen habilidades para la clase de trabajo rudo que debían enfrentar como pioneros. Durante este período la colonia se enfrenta a su peor momento: la miseria se instala y convierte en insoportable la vida comunitaria. Los desacuerdos entres los colonos se acentúan y los restos del egoísmo burgués en algunas familias son explícitos, pues favorecían a parientes con el acceso a los alimentos, mientras que otros estaban hambrientos:

«De enero a junio de 1891, la Cecilia recibió a una población por sobre su capacidad de sustentarla. La ausencia de Rossi se hizo sentir. Mientras propagaba sus ideas en Italia y captaba a nuevos seguidores, muchos de los que llegaban, rápidamente se desilusionaban lo cual contribuía a que se debilitase la experiencia comunitaria. Los desacuerdos se multiplicaron. Habiendo superado las 200 personas imperaba la incomodidad en cuanto a vivienda y la falta de víveres. Sin el ideólogo, sin el doctrinario, fueron olvidados o simplemente dejados de lado los principios libertarios. Algunos grupos intentaron imponerse y decretar órdenes; otros se negaron a realizar tareas simples y cotidianas, pero esenciales.» (MELLO NETO, 1998, p. 153-154)

La Colonia Cecilia termina su primera fase con discrepancias internas, siete familias abandonan el experimento, con el fin de reconstruir una nueva colonia con mejores elementos, entre ellas dos que se establecieron con los pioneros, y que se retiraron llevando consigo lo poco que quedaba de las finanzas colectivas así como los animales, que fueron compartidos entre ellos.

La primera crisis de la Colonia no sucedió debido a la pobreza, sino a los sucesivos errores cometidos por los colonos, todos los cuales se llamaban a sí mismos anarquistas, aun cuando según Rossi (2000, p. 68)”en ese período de anarquía fue malentendida y fue intelectualmente prostituida”. En una carta a su familia en octubre de 1891, Rossi relata:

«[…] No es cierto que la crisis ocurrió a causa de la pobreza, ya que una vez pagadas todas las deudas, las cuentas estaban equilibradas, por no hablar de los animales de cría (con valor de mil liras más o menos), de los que se apropiaron con abuso, pero legalmente, el grupo de las primeras familias que llegaron al lugar. Es cierto que la familia Dondelli había impuesto y hacía la ley, pero la gente de Cecina, así como otros, en lugar de enfrentarles, les adoraban. Es cierto que algunos comían a estómago repleto y acaparaban reservas propias de alimentos para dos o tres días. […] Es cierto que, en los últimos días, el hambre se hacía sentir de nuevo, pero no porque los medios para enfrentarla faltasen, sino porque Dondelli “el indispensable” no tomó medidas a tiempo para hacer las compras requeridas, porque las lluvias habían dañado el molino y porque las mujeres se negaron a limpiar los utensilios, y los hombres se negaron a llevar el agua para la polenta. Esto demuestra que la culpa fue de los colonos y no de Colonia. […]» (FELICI, 1998, p. 21 apud ROSSI, 1891)

El renacimiento de la Cecilia, luego de esa crisis, se dio gracias al idealismo y coraje de un grupo de jóvenes:

Cini Egisto (Egizio), Giuseppe Zerla, Jean Géléas, Giuseppe Maderna, Antonio Massa, Luigi Silano y Jean Saint-Pierre, que con entusiasmo reorganizaron la colonia experimental. Restaurando la Anarquía, corrigieron los errores vividos, derribando el parlamentarismo y el autoritarismo, el grupo se torna “absolutamente desorganizado”, sin reglas, pactos, cargos, horarios o regulaciones, donde los calificativos de director, dueño o capataz, “que en la sociedad burguesa son codiciadas, eran apellidos injuriosos que todos buscaban no merecer”. (ROSSI, 2000, p. 68). Luego se unieron a los jóvenes cuatro familias de la disuelta Colonia, más Giovanni Rossi que retorna de Italia en julio del mismo año.

La Colonia Cecilia, en los siguientes cuatro meses después de su restauración, tiene una población estimada entre 20 a 30 colonos y sólo Giovanni Rossi queda del primer grupo de pioneros de 1890. La repoblación de la colonia se refuerza en noviembre de 1891, con la llegada de dos grupos de campesinos procedentes de la provincia de Parma:

«En noviembre de 1891, llegaron en dos grupos sucesivos, varias familias de campesinos. El primer grupo, instigado por excolonos, un poco asustados por la vivacidad de los anarquistas y atraídos principalmente por la esperanza de la propiedad privada, permaneció pocos días en la colonia, a continuación, se fueron a otra región, donde cada familia se asentó por su propia cuenta. El segundo grupo, llegó unos días más tarde, y le dio un gran impulso a las labores agrícolas.» (ROSSI, 2000, p. 70)

Con el fin de 1891 la Colonia Cecilia llega a su segundo año de establecimiento enfrentando dificultades, muchas de las cuales ahogaron los principios del socialismo experimental que promovieron su nacimiento. La lucha por la supervivencia de los colonos, en muchos momentos, eclipsó el ideal de la anarquía, lo que dio lugar a la continuidad de la familia monogámica tradicional, donde se conserva el comportamiento burgués contrastando con el ideal de “amor libre” defendido por Rossi.

Las condiciones materiales no mejoraran al inicio del año. A pesar de todos los esfuerzos por hacer producir sus campos, en los primeros días de 1892, un grupo numeroso trabaja en el ferrocarril de Paraná para suplir las necesidades cotidianas de la colonia. Hasta el propio Rossi comienza a ejercer el oficio de veterinario y como maestro remunerado en la ciudad de Castro. Esa nueva crisis da como resultado el abandono de nuevas familias, estimándose que entre abril y mayo no quedaban sino unas 40 personas en la Colonia. En ese momento se retoman los esfuerzos de propaganda para la venida de más colonos, con la publicación de una serie de nuevos artículos en las publicaciones: Critica SocialeVerona del Popolo y La Révolte.

Un episodio de robo envolviendo a colonos que se retiraron de la Cecilia en 1891, compromete la buena reputación que la Colonia gozaba, disminuyendo la simpatía y el respeto que tenían de parte de las autoridades brasileras. Tras ese hecho, los colonos de la Cecilia son tratados como subversivos y provocadores de alborotos, siendo acusados de “ser los incitadores de una sublevación de colonos polacos e italianos de la región de Palmeira, que no habían recibido un dinero que les era adeudado hace meses”. (FELICI, 1998, p. 26)

1893 y la disolución de la Colonia Cecilia

Para la Colonia Cecilia, el año 1893 significó el final del experimento socialista que Giovanni Rossi tanto ansió a lo largo de su vida. Los factores que llevaron a su disolución se producen tanto por cuestiones internas, como las crisis financieras y la difícil adaptación de los colonos en la ideología del “socialismo experimental” que Rossi proponía, algo que la colonia enfrentó desde su nacimiento, y también por causas externas, principalmente el impacto de la Revolución Federalista (1893-1895), que afectó a la región sur de Brasil. En tal sentido, no cabe mantener que sólo un evento específico haya llevado al término de la Colonia:

«Es imposible decir que un evento específico hubiese provocado el final de Cecilia. Este se debe más a un conjunto de factores convergentes: la miseria que la colonia sufrió a lo largo de su existencia, el exceso de trabajo, el entorno económico desfavorable, la discordia, las incompatibilidades de personalidad y las dificultades de aplicar los principios anarquistas comunistas. […]» (FELICI, 1998, p. 36)

Giovanni Rossi, deja la Colonia Cecilia en mayo de ese año, intentando establecerse en Curitiba. Un número significativo de colonos también se marcha hacia las ciudades vecinas que ofrecen mejores condiciones de vida y donde hay demanda de mano de obra, otros colonos entraron a la lucha armada para luchar junto a los federalistas (“maragatos”). Giovanni Rossi, también participa de la contienda, pero en la “calidad de capitán médico”, con la condición de no usar uniforme, no hacer las rutinas militares y no someterse a ninguna autoridad.

En un informe, titulado Cecilia, comunità anarchica sperimentale, Rossi evalúa los años 1890 a 1893, dedicándose a explicar lo que fue el experimento socialista en la Colonia Cecilia y se pregunta si “las dificultades, privaciones, tormentos morales causados por el miedo el fracaso ¿sirvieron para algún propósito?”. Se pregunta también si la existencia de la colonia ha añadido un “dato positivo al patrimonio científico de la sociología, un ejemplo para los argumentos de propaganda?” (ROSSI, 2000, p. 79).

Rossi comienza la respuesta diciendo que nunca fue el objetivo de quienes iniciaron la Colonia Cecilia generar una nueva sociedad, y que el propósito no era edificar la utopía sino el estudio experimental de las actitudes humanas, “Se ve, por lo tanto, que nuestro propósito no era el ideal utópico sino el estudio experimental – y en la medida de lo posible estrictamente científico – de las actitudes humanas hacia los problemas mencionados.” (ROSSI, 2000, p. 81)

Para Rossi, la experiencia no fue negativa en el plano científico y político, entendía que el anarco-socialismo realmente se estableció en la Colonia Cecilia, donde “trescientas personas” representativas de la población italiana: campesinos, obreros, profesionales liberales y empleados, pudieron experimentar nuevas actitudes, comportamientos y reacciones. La gente que vivía en la Colonia Cecilia, tenía libertad para vivir sin ningún tipo de autoridad, pero debido a la miseria todos estaban “obligados a someterse toda la jornada a la esclavitud de trabajo”, lo que hacía difícil para la formación de bienestar. Para Rossi (2000, p. 85) nadie “puede disfrutar de la libertad de conseguir lo superfluo mientras falta a todos lo necesario”

La Familia tradicional burguesa, según Rossi, fue el mayor enemigo de la nueva vida social en libertad anárquica, y las mujeres fueron un obstáculo para los ideales que se experimentaban por ser intelectualmente atrasadas, “conservadoras” e insensibles a los ideales de renovación:

«Las mujeres […] en la Cecilia, en modo general, representan el egoísmo doméstico. Instaladas en la cocina y la despensa, siempre competían para sacar ventaja de la propiedad colectiva. Los parientes entre sí buscaban monopolizar esas escasas cosas que se podían tener. Vieron con malos ojos a los recién llegados, que eran percibidos como usurpadores de los pocos medios de supervivencia. Y recibían a las nuevas compañeras con frialdad, haciéndoles groserías de todo tipo. […]» (ROSSI, 2000, p. 85)

Con su partida definitiva, para Rossi la Colonia Cecilia deja de existir, aunque sobrevive por un año más o menos hasta abril de 1894, cuando de nuevo debido a las rivalidades internas, los últimos colonos se separan y las tierras son vendidas, para definitivamente disolver el experimento socialista:

« […] Una vez más, las rivalidades toman una amplitud tal que los últimos colonos se ven obligados a separarse en abril de 1894, cuando “los activos de la Cecilia son vendidos a un grupo de campesinos de Parma que había precipitado la crisis”. Según Newton Stadler de Sousa, fueron las familias Agottani, Mezzadri y Artusi quienes permanecieron en las tierras de la Colonia. Precisamos que las familias Artusi y Agottani eran originarias de Parma, mientras los Mezzadri venían de Cremona. De acuerdo con el número de 1932 de la revista Quaderni della Libertà, fueron los camaradas Colli, de La Spezia, y los Agottani quienes siguieron explotando las tierras de la antigua colonia y, por último, de acuerdo con Helena Mueller, son los Artusi quienes se mantienen en las tierras, ya que los Agottani laboran de comerciantes en Palmeira. […]» (FELICI, 1998, p. 36)

Conclusión

El establecimiento de la Colonia Cecilia en el área de la ciudad de Palmeira – Paraná, ocurre en un momento de transición histórica para Brasil [el paso de la Monarquía a la Republica], lo que marcó de modo decisivo al primer experimento socialista y anarquista en AméricaLatina. Su fundador Giovanni Rossi, dedicó su vida política y gran parte de su producción intelectual a la defensa del proyecto de vida de la comunidad.

La Colonia Ceciliafue en la práctica un laboratorio para el estudio de las actitudes humanas en la vida comunitaria y tuvo como obstáculos la persistencia de resabios individualistas, la pobreza en medio de la que debió desenvolverse, y a la tradición familiar burguesa, que quiso ser contrarrestada por su fundador a través del ideal de “amor libre”.

Podemos concluir en que, para Giovanni Rossi, se logró el objetivo de este experimento socialista y la Colonia Cecilia es el ejemplo más concreto de la posibilidad de establecer una comunidad basada en principios anarquistas que luchan contra toda organización social capitalista.

Elaine Alves Barbosa

Referencias Bibliográficas:

FELICI, Isabela. “A verdadeira história da Colônia Cecília de Giovanni Rossi”. Caderno AEL, vol.5, n.8/9 p. 9-61, 1998.

GATTAI, Zélia. Anarquistas graças a Deus. Rio de Janeiro: Ed. Record, 1985. [Hay edición en castellano.]

MELLO NETO, Cândido. O anarquismo experimental de Giovanni Rossi: de Poggio al Mare à Colônia Cecília. Ponta Grossa: Editora UEPG, 1998.

ROSSI, Giovanni. Colônia Cecília e outras utopias. Curitiba: Imprensa Oficial do Paraná, 2000.

SOUZA, Newton Stadler de. O anarquismo da Colônia Cecília. Rio de Janeiro: Ed. Civilização Brasileira, 1970.

SHMIDT, Afonso. Colônia Cecília: romance de uma experiência anarquista. 3.ed. São Paulo: Brasiliense, 1980.

[Fragmentos traducidos del artículo original titulado “Anarquistas no Brasil:a colônia Cecília de Giovanni Rossi e o Socialismo Experimental”; versión completa en portugués accesible en:

http://revistaalabastro.fespsp.org.br/index.php/alabastro/article/download/54/32.%5D

[En castellano, la única fuente adicional de información detallada sobre el tema que localizamos en Internet es la Tesis de Licenciatura de Mario Massini:”El (o)caso de la Colonia Cecilia”, accesible en;

http://www.fahce.unlp.edu.ar/biblioteca/Descargables/referencia/el-o-caso-de-la-colonia-cecilia.]

Fuente: http://periodicoellibertario.blogspot.com.es/2014/11/la-colonia-cecilia-en-brasil-1890-1894.html

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