HISTORIA DEL ANARQUISMO UNIVERSAL

Pensamiento Libertario – Todo sobre el anarquismo

PRINCIPIOS BÁSICOS

Antiautoritarismo

Rechazo total a cualquier forma de jerarquía o dominio del hombre por el hombre, defendiendo una organización social basada en la igualdad y en el que la libertad es el valor supremo. Por ello tiene como principales (pero no únicos) objetivos suprimir el Estado, la acumulación de riqueza y el monopolio (caracteristicas propias del capitalismo) además de las jerarquías religiosas. A diferencia del marxismo, que pretende usar los instrumentos burgueses (Estado y partidos políticos) para la conquista del poder, el anarquismo rechaza el principio de autoridad, puesto que considera que los medios y los fines han de ser concordantes.

Humanismo

Algunos anarquistas piensan que el ser humano es inherentemente libre o busca ser libre. Opinan que la imposición de la opresión de la autoridad es la que provoca la corrupción en la convivencia entre las personas. El poder que ostentan las organizaciones autoritarias ha sido ganado a base de corrupción y es por esto que es lo primero que se debe rechazar.

Acción directa

Los anarquistas afirman que para solucionar los problemas sociales no hay que delegar en nadie, sino que hay que actuar directamente contra el problema en cuestión, ese es el significado de acción directa. Sin embargo, en numerosas ocasiones, este concepto ha sido erróneamente entendido como una llamada a realizar “acciones violentas”. Hay que diferenciar por tanto entre “acción directa violenta” y “acción directa no vioenta”l.

Apoyo mutuo

Este es el principio básico de solidaridad que siguen normalmente los grupos anarquistas. Pedro Kropotkin, en su famosa obra La ayuda mutua, explica los motivos por los cuales las sociedades se deben basar en este principio y lo ilustra con numerosos ejemplos, tanto del comportamiento de los animales como de elementos de diferentes culturas humanas. Aparte de Kropotkin ha habido grandes grupos de anarquistas o críticos sociales que han apoyado esta ideología.

Pedagogía libertaria

La enseñanza es un pilar fundamental de la lucha antiautoritaria. El movimiento anarquista usa la educación para tratar de construir al individuo librepensador, consciente y crítico que sea capaz de construir la futura sociedad anarquista. Mediante multitud de recursos tales como ateneos libertarios, publicaciones periódicas, edición y difusión de texto, creación de alternativas educativas a las establecidas.

Por otro lado se considera que la educación es intrínseca a toda relación humana, por tanto la frontera entre educado y educador se diluye hasta el punto de que independientemente de la edad que se tenga toda persona tiene algo que ofrecer y algo que aprender.

También algunos autores defienden la no escolarización como forma de aprendizaje debido a que consideran que la escuela perpetua unos roles de poder y por tanto de jerarquías.

En España: Ferrer Guardia, quiso crear una Escuela Moderna en España (ensayo que le costó la vida, ya que fue muerto fusilado por el solo crimen de haber intentado fundar una escuela liberada de la influencia religiosa en un país donde la Iglesia era todopoderosa y su criterio y sus procedimientos impregnados todavía del espíritu de la Inquisición).

Fuente: Federica Montseny.

Violencia y no violencia

Los anarquistas entienden que el Estado, o cualquier otra institución que ostenta poder, engendran la violencia, al ser la minoría de aquellos que ostentan el poder quienes coartan la libertad de los demás individuos para continuar manteniendo sus previlegios en detrimento de la mayoría.

La diferencia de criterios surge a la hora de confrontar dicha violencia impuesta por el Estado.

Hay anarquistas que creen en el uso de la violencia como medio para alcanzar sus fines, y otros que se encuentran vinculados a movimientos pacifistas.

El anarquismo alcanzó publicidad masiva por vez primera durante la segunda revolución industrial, cuando anarquistas asesinaron a los líderes rusos (1881); en la República Francesa (1894); en Italia (1900) y en el caso de los Estados Unidos (1901) por el auto-proclamado “anarquista” Leon Czolgosz.

Ejemplos de algunos grupos anarquistas violentos son, los inspirados en el nihilismo (que no es un sinónimo de terrorismo aunque varios de ellos hayan optado por esta vía), el insurreccionalismo italiano, las células anarquistas individualistas que a finales del siglo XIX y principios del siglo XX atacaron a reyes en Europa.

Algunas de las tendencias y actitudes anarquistas marcadamente no violentas son el cristianismo libertario y el anarcopacifismo. Su convicción de que el uso de la violencia supone repetir patrones de poder y autoridad lo cual les lleva a rechazar cualquier acto de violencia y abogan por otros métodos de lucha tales como la desobediencia civil y el antimilitarismo.

Sin embargo, hay corrientes como el anarcosindicalismo en las que ambas posturas han convivido. En la Guerra Civil Española y en la Revolución Makhnovista en Ucrania, el anarquismo también utilizó la violencia.

HISTORIA DEL ANARQUISMO

Precursores

En el periodo anterior a la historia escrita, la sociedad humana vivía principalmente en enormes grupos familiares. De este modo, allí no existía un Estado, pequeña acumulación de la riqueza o división del trabajo, ni tampoco leyes o reglas decretadas. Esto supondría un primitivo estado de anarquía.

Algunos anarquistas han abrazado el Taoismo, el cual se desarrolló en la antigua China, como una fuente de actitudes anarquistas. Similarmente, las tendencias anarquistas pueden ser trazadas a filósofos de la antigua Grecia, tal como Zenón, el fundador del Estoicismo, y Aristippus, quien dijo que el sabio no debería rendir su libertad al estado. Movimientos posteriores, tal como Stregheria en el siglo XIV, el Libre Espíritu en la Edad Media, los anabaptistas, los Ranters y Los Diggers, también expusieron ideas que han sido relacionadas con los anarquistas.

El primer uso conocido de la palabra “anarquía” aparece en la obra Los siete contra Tebas (467 adC) de Esquilo. Allí, Antígona rechaza abiertamente aceptar el decreto de los gobernantes de dejar al cuerpo de su hermano Polyneices sin enterrar, como castigo por su participación en el ataque a Tebas, diciendo que “Incluso si nadie más estuviese deseoso de compartir el entierro de él, yo lo enterraré sola y tomaré el riesgo que significa enterrar a mi propio hermano. Ni estoy yo avergonzada de actuar desafiante en oposición a los gobernadores de la ciudad (ejous apiston ténd anarjían polei)”.

La antigua Grecia también vio el primer ejemplo de anarquismo occidental como un ideal filosófico, en las ideas del filósofo Zenón de Citio, quien —de acuerdo con Kropotkin— fue “el mejor exponente de la filosofía anarquista en la antigua Grecia”. Resumido por Kropotkin, Zenón “repudiaba la omnipotencia del Estado, su intervención y regimiento, y proclamó la soberanía de la ley moral del individuo”.

Dentro de la filosofía griega, la visión de Zenón de una comunidad libre sin gobierno es opuesta a la utopía de Estado de Platón (expuesta en La república). Zenón argumentaba que aunque el instinto necesario de la propia conservación conlleva al humano al egoísmo, la naturaleza ha suministrado un remedio para este mal por medio de otro instinto: la sociabilidad. Como algunos anarquistas modernos, Zenón creía que si las personas seguían sus instintos, no necesitarían de leyes, cortes de justicia, policía, dinero, templos ni actos de fe. El pensamiento de Zenón nos ha llegado sólo por pequeñas citas.

En el conjunto de concepciones filosóficas de Sócrates, Heráclito, Demócrito, Epicuro, Epicteto, Diógenes, Platón, Aristóteles aparecen ideas sobre el hombre, la vida, las pasiones, la sociedad, en las que hay atisbos de crítica común a lo que más tarde debía ser pensamiento anarquista.

Los anabaptistas del siglo XVI en Europa son a veces considerados como los precursores religiosos del anarquismo moderno.

Bertrand Russell, en su Historia de la filosofía occidental, escribe que los anabaptistas “repudiaban toda ley, dado que ellos sostenían que el hombre bueno será guiado en cada situación por el Sagrado Espíritu… desde esta premisa llegaron al comunismo”.

La novela Q suministró un retrato de este movimiento y su revolucionaria ideología. En 1548 Étienne de la Boétie escribió Las políticas de la obediencia: el discurso de la servidumbre voluntaria, un ensayo que exploró la pregunta de por qué las personas obedecían las reglas.

Otro precursor del anarquismo moderno es Gerrard Winstanley, de Los Diggers, quien publicó un panfleto llamando por la propiedad comunal y social y una organización económica forjada a partir de pequeñas comunidades agrícolas en el siglo XVII.

Rabelais, Montaigne, Restif de la Bretonne aportaron ideas más concretas. El Haz lo que quieras rabelesiano, inscrito en el pórtico de la abadía de Thelème, es todo un poema y todo un programa.

En obras literarias del Renacimiento italiano, y sobre todo en las personas de algunos de sus hombres —Vanini, Leonardo da Vinci, Giordano Bruno, Miguel Servet, Luis Vives, San Juan de la Cruz— se muestran las aspiraciones a la libertad, la concepción de un hombre en plena posesión de sus derechos individuales.

Sus teóricos más eminentes han sido hombres de ciencia como el príncipe Pedro Kropotkin, el geógrafo Eliseo Reclus, el economista Rudolf Rocker y el historiador Max Nettlau.

Inicios del anarquismo moderno

La base del pensamiento anarquista en la filosofía política moderna proviene de muy variados criterios acerca de cómo debería ser una sociedad sin ninguna autoridad impuesta. Está, en primer lugar, el humanismo del siglo XVI y el derecho humano de resistencia a la opresión, consecuencia de todos los demás derechos, que apareció en la Constitución jacobina de 1793, y que ha sido interminablemente debatido desde entonces.

William GodwinEn 1793, William Godwin publicó Una pregunta acerca de la justicia política, en el cual presentaba su visión de una sociedad libre además de una crítica del gobierno. Algunos consideran este texto como el primer tratado anarquista, llamando a Godwin el fundador del anarquismo filosófico.

El francés Pierre-Joseph Proudhon, autor de ¿Qué es la propiedad? en 1840 fue el primer individuo en llamarse a sí mismo un “anarquista”. Proudhon abogaba por una economía de mercado no opresiva donde los individuos intercambiaran los productos de sus propios trabajos. El valor de intercambio de los bienes dentro de tal economía sería determinada por la cantidad de trabajo invertido en su producción.

Proudhon no usaba el término “propiedad” de una forma consistente. Proudhon es famoso por haber dicho que “la propiedad es un robo” en sus primeros escritos. En ese tiempo él definía la propiedad como cualquier cosa que no fuese el producto del trabajo (por ejemplo, la tierra sin uso) que era mantenida por los individuos y protegida por las fuerzas del gobierno. Los títulos concesionados de tierras que no estaban en uso por el propietario permitiría a los individuos cobrar renta sobre otros quienes desearan usarla, a lo cual Proudhon se oponía. Más tarde, él comenzó a usar el término “propiedad” para referirse a la propiedad del producto del trabajo, lo cual él fuertemente apoyó.

Pierre-Joseph Proudhon, primera persona en calificarse a sí misma como anarquistaProudhon mantuvo que la propiedad era un elemento esencial de la libertad: “¿Dónde encontraremos un poder capaz de hacer el contrapeso del Estado? Allí no hay más que la propiedad. […] El derecho absoluto del Estado está en conflicto con el derecho absoluto del dueño de la propiedad. La propiedad es la más grande y revolucionara fuerza que existe” (Teoría de la propiedad). Proudhon se opuso al beneficio de cualquier transacción económica, viéndolo como un pago extra sin trabajar, siendo el trabajo la fuente principal de la legítima propiedad. Acuñó el término mutualismo, como el sistema económico donde los bienes y servicios serían intercambiados sin ningún beneficio. Proudhon prefería la abolición del gobierno, pero como no creía que fuese posible una eliminación total, abogaba por su reducción.

En los años II, III y IV de la Revolución Francesa, se escribe y se pronuncia por primera vez la palabra “anarquistas”, como sinónimo de hombres con un pensamiento social y político revolucionario. El grupo de “Les Égaux” (Los Iguales) de François Noël Babeuf y sus amigos, fueron calificados de “anarquistas”.

Francisco Pi y Margall, que, sin ser específicamente anarquista, tantas ideas libertarias expresara en su obra y que en la década de 1860 tradujera por primera vez las principales obras de Proudhon al español, definió muy bien los limites únicos que tiene el ejercicio de la libertad individual, tal como conciben los anarquistas: “La libertad de uno termina donde empieza la libertad de otro”. Esta concepción de la libertad es frecuentemente contrapuesta a aquella planteada por Bakunin: “(…)Yo entiendo esta libertad como algo que, lejos de ser un límite para la libertad del otro, encuentra, por el contrario, en esa libertad del otro su confirmación y su extensión al infinito”. Algunos anarquistas inclusive consideran a la primera una concepción burguesa de la libertad en oposición a la expresada en la cita, de un carácter más “social” o “verdaderamente libertario”.

No es posible pasar sin citar la aportación al anarquismo de los individualistas estadounidenses, sobre todo de Henry David Thoreau, Mackay, Benjamin Tucker y Josiah Warren, que tanto contribuyeron a la evolución de la literatura y del pensamiento estadounidense. Ello explica el auge obtenido en Estados Unidos por el movimiento libertario, que llevó a la burguesía a buscar el pretexto para destruir la serie de organizaciones de grupos y de periódicos que existían en Estados Unidos en los años 1880. El pretexto fue la huelga en la fábrica MacCormick de Chicago, la bomba arrojada contra la policía, obra probablemente de un agente provocador, el arresto y condena a muerte de los mártires de Chicago que dio origen al 1º de Mayo en 1886.

Está la filosofía del iusnaturalismo o derecho natural. Está, además, la filosofía antiautoritaria y el principio de la no violencia de Henry David Thoreau, el utilitarismo anarquista de William Godwin, el mutualismo de Pierre-Joseph Proudhon, quien participó activamente en uno de los ensayos antiautoritarios más significativos, la Comuna de París, el anarco-comunismo de Pedro Kropotkin, el anarquismo individualista de Max Stirner hasta el anarcosindicalismo de lucha de clases de Mijaíl Bakunin.

Mediante el anarcosindicalismo, los principios anarquistas se expandieron de una forma significativa, provocando las primeras grandes discusiones en la Primera Internacional entre Karl Marx y Mijaíl Bakunin. Con las fuertes emigraciones europeas hacia los países americanos, el anarquismo se expandió también por ese continente.

En Holanda, una figura lo domina todo y ella sola basta para que el nombre de los Países Bajos ocupe lugar predilecto en este pequeño recuento de figuras libertarias; el de Domela Niewenhuis, uno de los pocos anarquistas que poseeé un monunumento público. La estatua de Domela domina el puerto de Amsterdam y dice el grado de influencia y el enorme prestigio adquirido por este hombre, uno de los mejores y más profundos pensadores anarquistas. Fuente: Federica Montseny.

En Francia, después de La Commune, se produjo un período de enorme actividad anarquista. Figuras como la Luisa Michel, Sebastián Faure, Carlos Malato, Juan Grave y tantos otros que sucedieron a los Reclus y demás pensadores que, a su vez, habían ampliado y definido el pensamiento proudhoniano, crearon periódicos, revistas y, unidos a los obreros sindicalistas revolucionarios como Pataud, Pouget, Pelloutier, Grifuelhes, etc., constituyeron en 1905 la CGT.

En Italia surgieron figuras magníficas de pensadores y de revolucionarios, pertenecientes a todas las clases sociales, desde el aristocrático Duque de Pisacane, hasta el humilde obrero electricista Enrique Malatesta, pasando por grandes abogados como Pedro Gori y hombres de acción y de pensamiento como Giovanni Bovio, Cafiero y Merlino. Fuente: Federica Montseny.

El anarquismo argentino contó con grandes escritores, como José Ingenieros, Rodolfo González Pacheco, Teodoro Antilli, Emilio López Arango, con excelentes poetas, como Alberto Ghiraldo y Herminia Brumana. Fuente: Federica Montseny.

En México, la Revolución de 1910 estuvo profundamente marcada por la influencia anarquista, a través de la acción y de la presencia de tres hombres, entre otros muchos, que dejaron huella indeleble: Librado Rivera, Ricardo Flores Magón y Práxedes G. Guerrero, a quien se debe la frase de que más tarde se apoderó la Pasionaria: Vale más morir de pie que vivir de rodillas. De pie murió Guerrero, ya que dio su vida por la libertad y los derechos de los campesinos mexicanos.

En el Perú, el anarquista González Prada es hoy considerado como un maestro de periodistas y de escritores, pues su estilo, la profundidad de su pensamiento hacen de él un hombre realmente excepcional. Fuente: Federica Montseny.

España – Primer periódico anarquista en 1845: El Porvenir, que editaron Ramón de la Sagra Perís y Antolín Faraldo Asorey. Este periódico apareció en Santiago de Compostela y fue suprimido por un decreto del General Narvaéz.

Serrano Oteyza, fundador de La Revista Social, Federico Urales y Soledad Gustavo, fundadores de La Revista Blanca – dos épocas 1898-1905; 1923-1936 -.

España – FAI (1927), se creó en Valencia la Federación Anarquista Ibérica, englobando España y Portugal.

España – Tomás González Morado, Rafael Farga Pellicer, Gaspar Sentiñon, José García Viñas, Trinidad Soriano, José Llunas, E. Borrell, Juan Serrano y Oteiza, Ricardo Mella, Fermín Salvoechea (fundador del periódico El Socialismo en Cádiz), Anselmo Lorenzo (padre espiritual de la CNT), Fernando Tarrida del Mármol, Pedro Esteve, Teresa Claramunt, Federico Urales, Soledad Gustavo, José López Montenegro (antiguo coronel del ejército).

Francia – María Montessori, Froebel, Clemencia Jacquinet, Jean Zay.

Propaganda del acto

Los anarquistas con frecuencia han sido vistos como peligrosos y violentos, debido principalmente a un alto número de actos violentos tales como revueltas, asesinatos, insurrecciones, y el terrorismo usado por un gran número de ellos. Algunos revolucionarios de fines del siglo XIX apoyaron los actos de violencia política, tales como ataques, bombas y el asesinato de jefes de estado para apoyar el ideal anarquista. Tales acciones han sido a veces denominadas “Propaganda del acto” o “Propaganda por el hecho”.

Uno de los más fervientes defensores de dicha estrategia fue Johann Most, quien alababa estos actos debido a su gran resonancia que tenía entre las masas. Fue así como también se le denominó “Dynamost”, debido a su método preferido de terrorismo, la dinamita.

Sin embargo, no existe un consenso real acerca de la legitimidad o utilidad de la violencia en general. Mikhail Bakunin y Errico Malatesta, por ejemplo, mencionaban a la violencia como una fuerza necesaria y a veces deseable. Al mismo tiempo, ellos denunciaron la violencia y los actos terroristas (Malatesta en On Violence y Bakunin cuando rechazó a Nechaev).

Otros anarquistas, a veces identificados como anarcopacifistas, comparten la creencia en el uso de la no violencia. León Tolstoy, cuya filosofía es con frecuencia vista como una forma de anarcocristianismo, creía que la resistencia no violenta era el único método de lograr cualquier cambio social duradero. Para Tolstoy y otros pacifistas toda violencia es ilegítima, sin importar cuales fueran sus fines.

Algunos de los seguidores franceses de Proudhon tomaron una postura similar: algunos veían a la acción huelguista como algo coercivo y rechazaban tomar parte de tales actividades (tradicionalmente socialistas). Además, los anarco-individualistas estadounidenses se opusieron a la “Propaganda del acto”, la cual estaba siendo defendida y cometida por anarcocomunistas.

A principios del siglo XX los movimientos anarquistas fueron violentamente reprimidos. Los mártires de Chicago y la pena de muerte contra Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti (ambos en EE.UU.) son dos de los casos más significativos.

ESCUELAS DEL PENSAMIENTO ANARQUISTA

Entre el anarquismo utilitarista de William Godwin, el mutualismo de Pierre-Joseph Proudhon, el egoísmo de Max Stirner, el anarcocolectivismo de Mijaíl Bakunin, el individualismo radical de Benjamin Tucker o el comunismo libertario de Piotr Kropotkin, las escuelas del pensamiento anarquista en la filosofía política y económica son variadas, con varios puntos de vista diferentes de lo que una sociedad sin gobierno debería ser. Listado en orden cronológico:

Anarquismo individualista

Benjamin Tucker, anarco-individualista estadounidense del siglo XIX El anarquismo individualista o anarcoindividualismo es una tradición filosófica que (no necesariamente) se opone al colectivismo. Tiene un fuerte y particular énfasis en la autonomía del individuo y la visión de la sociedad como unión de individuos.

Los individualistas europeos han sido William Godwin, Max Stirner, Han Ryner, Émile Armand, incluso Federico Urales. A Pierre Joseph Proudhon se lo considera individualista en el sentido económico, puesto que el mutualismo es la corriente económica a la que los anarco-individualistas usualmente adhieren.

Las principales figuras que ayudaron en la comprensión de la tradición individualista estadounidense incluyen a Josiah Warren, Benjamin Tucker, Lysander Spooner, Ezra Heywood y Victor Yarros, quienes también se enfocaron en temas como el feminismo y el amor libre, adelantádose por varias décadas a la luchas por libertad en estas esferas.

La anarquista individualista Voltairine De Cleyre se inició como anarquista en el círculo de Benjamin Tucker y luego participó en los eventos de Haymarket.

Entre los anarcoindividualistas contemporáneos se encuentran Robert Anton Wilson, James J. Martin, Joe Peacott, Kevin Carson, Keith Preston, Tsekub y Larry Gambone.

Anarcocolectivismo

Mijaíl Bakunin, anarquista rusoEl anarcocolectivismo es una corriente de pensamiento anarquista acerca de la economía. Fue defendido por Mijaíl Bakunin, Guillaume o Ricardo Mella. Afirma que el productor debe recibir el producto íntegro de su trabajo. La propiedad de los medios de producción, distribución y cambio debe ser social y administrada por los propios trabajadores reunidos en pequeñas asociaciones por afinidad, las que a su vez estarían confederadas. Pero este sistema federal debe dejar, según los colectivistas, autonomía a las asociaciones que autogestionan los medios de producción.

Comunismo libertario

Piotr Kropotkin, uno de los principales teóricos del comunismo libertario. El comunismo libertario o anarcocomunismo hace un gran énfasis en la colectivización voluntaria de los productos del trabajo.

La conferencia de Florencia de la Federación de la Internacional, Carlo Cafiero, Errico Malatesta, Andrea Costa y otros ex-mazzinianos formularon los principales estatutos del anarcocomunismo: “La Federación Italiana de la Internacional considera que la colectivización de la propieda de los productos del trabajo como el complemento necesario para el programa collectivista…”. Cafiero apunta, en Anarchie et Communisme, que la propiedad privada en los productos del trabajo llevará a la desigual acumulación de capital, y por lo tanto a la indeseable diferencia de clases.

Anarcosindicalismo

La bandera roja y negra, proviniente de las experiencias de los anarquistas en los movimientos laborales, está particularmente asociada al anarcosindicalismo. El anarcosindicalismo es el ala anarquista del movimiento sindicalista. Su pretensión principal es el fin del sistema de sueldos y la abolición de la propiedad privada, las cuales se cree que conducen a la división de clases. Funciona sobre los principios de la asociación voluntaria, solidaridad obrera, acción directa, y autogestión.

La solidaridad obrera es la creencia de que todos los trabajadores, sin importar que raza, género, o grupo étnico, están en una situación similiar frente a sus jefes. Además, dentro del capitalismo, cualquier ganancia o pérdida hecha por algunos trabajadores en su relación con los jefes eventualmente terminará impactando a todos los trabajadores por igual. Por lo tanto, para poder ganar liberación, todos los trabajadores deben apoyarse mutuamente en su lucha contra los jefes.

Los anarcosindicalistas sólo creen en la acción directa, o sea, acción designada directamente para enfrentar un problema. La acción directa puede variar desde la tradicional huelga hasta el sabotaje activo.

Además, anarcosindicalistas creen que las organizaciones obreras —las organizaciones que luchan en contra del sistema de sueldos y quien en la teoría anarcosindicalista, eventualmente formarían las bases de una nueva sociedad— deben ser autogestionadas. Ellas no pueden tener jefes o “negociadores” sino que los propios trabajadores tienen que tomar decisiones sobre aquellos asuntos que les afecten directamente.

MOVIMIENTOS ANARQUISTAS

Algunas escuelas filosóficas son con frecuencia combinadas con algunos otros factores, tales como ambientalismo o feminismo. También, algunos famosos autores acuñan un término para describir nuevas interpretaciones (anarquía post-izquierda) o combinan el anarquismo con otros intereses especiales (anarcocriptismo y anarquismo espiritual). Alguno de éstos están señalados a continuación.

Anarquismo negro

El anarquismo negro se opone a la existencia de un Estado y la subyugación y la dominación de gente de color, y favorece una organización no-jerárquica de sociedad. Los anarquistas negros procuran suprimir la supremacía blanca, el capitalismo, y el Estado. Los teóricos incluyen a Ashanti Alston y Lorenzo Komboa Ervin.

Anarquismo ecológico

El anarquismo ecológico es la lucha principalmente por el medio ambiente y se vincula al movimiento antiglobalización, creyendo además en el uso de la acción directa para la abolición de todas las instituciones y sistemas que atenten contra la salud ambiental del planeta. Generalmente la critica va en contra de la industria capitalista, aunque no en contra de la civilización en sí (tal como sí lo hacen la mayoría de las escuelas anarquistas).

Anarcoprimitivismo

El anarco-primitivismo es una crítica de los orígenes y progreso de la civilización que a la vez forma parte del ecologismo radical. Los primitivistas mantienen que el cambio de caza-recolección hacia la subsistencia de la agricultura dio lugar a la estratificación social, coacción y alienación.

Ellos abogan por volver a una vida “no civilizada” a través de la desindustrialización, la abolición de la división del trabajo o la especialización, y abandonar la tecnología. De todas formas, hay numerosas formas de primitivismo no anárquico, y no todos los primitivistas apuntan al mismo fenómeno como fuente de los problemas de la civilización moderna.

Algunos, como Theodore Kaczynski, ven únicamente la revolución industrial como un problema, otros apuntan hacia varios hechos históricos tales como el monoteísmo, la escritura, el patriarcado, el uso de herramientas de metal, etc.

Anarco-feminismo

Emma Goldman, una temprana inspiración para el anarco-feminismo El anarco-feminismo es un tipo de feminismo radical que desposa la creencia de que el patriarcado es un problema fundamental en algunas sociedades. El anarcofeminismo —un término que se pretende que fue creado durante la segunda ola feminista de la década de 1960— ve al patriarcado como la primera manifestación de jerarquía en la historia humana y así mismo, la primera forma de opresión ocurrida en el dominio del sexo masculino por sobre el femenino.

Las anarco-feministas concluyen que si las feministas están en contra del patriarcado, ellas deben estar también en contra de toda forma de jerarquía, y por lo tanto rechazar la naturaleza autoritaria del Estado y el capitalismo.

Figura señera del movimiento y de la literatura anarquista americana fue una mujer Voltairine De Cleyre, hija de emigrados franceses y cuyo aporte como escritora y como poetisa es inestimable. Fuente: Federica Montseny.

Anarcocristianismo

El anarco-cristianismo es la creencia de que existe una única fuente de autoridad a la cual los cristianos están sometidos, ésta es la autoridad de Dios encarnada en las enseñanzas de Jesús. Los anarcocristianos por lo tanto sienten que la autoridad en la Tierra como el gobierno, o de hecho el establecimiento de la Iglesia no deberían tener ningún poder sobre ellos.

Los anarcocristianos son pacifistas y se oponen a cualquier uso de la fuerza y abogan por la resistencia no violenta contra la guerra, la agresión del Estado y el imperialismo, se oponen al beneficio de las transacciones económicas y al capitalismo.

Los anarcocristianos creen que la libertad de las autoridades de la vida terrenal sólo será guiada por la gracia de Dios si los individuos muestran compasión por sus semejantes y “ponen la otra mejilla” cuando son confrontados por la violencia (aunque hay matices en esta perspectiva) ya que si el sistema autoritario en que vivimos está fundamentado en la violencia atacar con violencia solo será reproducir sus consecuencias. No están contra la acción o contra el ataque al Sistema sino contra la violencia en las acciones.

Sus simpatizantes creen que la búsqueda de la libertad está justificada espiritualmente y citan las enseñanzas del mismísimo Jesús, algunas de las cuales se oponen a la existencia de establecimientos tales como la Iglesia.

Ellos creen que todos los individuos pueden comunicarse directamente con Dios y eventualmente unificarse en paz bajo este único Dios.

El más famoso defensor del anarcocristianismo fue León Tolstoy, autor de El reino de Dios esta dentro de ti, donde aboga por una sociedad basada en la compasión, los principios de la no violencia y la libertad.

ANARQUISMO CONTEMPORÁNEO

Post-anarquismo

El término en sí fue originalmente mencionado por Saul Newman, recibiendo una gran atención en su libro From Bakunin to Lacan: Antiauthoritarianism and the Dislocation of Power para referirse a un movimiento teórico que sintetizase la teoría anarquista clásica y el pensamiento postestructuralista. En este sentido tiene varias similitudes con el Post-marxismo asociado con Ernesto Laclau y Chantal Mouffee.

Otros han argumentado que el término “anarquismo post-estructuralista” es preferible que se vincule directamente con la herencia del anarquismo clásico.

Con posterioridad el término ha sido usado también para englobar un amplio rango de ideas tales como autonomismo, anarquía post-izquierda, situacionismo, post-colonialismo y zapatismo.

Anarquía post-izquierda

La anarquía post-izquierda (llamada también anarquismo egoísta) busca diferenciarse de la tradicional “izquierda”, como comunistas, liberales progresistas o socialdemócratas y escapar de los confines de la ideología en general. Los anarquistas post-izquierda afirman que el anarquismo ha sido debilitado por su larga relación con movimientos “izquierdistas” contrarios y causas monotemáticas (antibelicista, antinuclear, etc.). Hace una llamada por una síntesis del pensamiento anarquista y un movimiento revolucionario especialmente antiautoritario ajeno a la órbita izquierdista. Se centran frecuentemente en el individuo en lugar de hablar en términos de clase u otras grandes generalizaciones y evita tendencias organizativas en favor de una completa ausencia de jerarquía explícita, lo que les aproxima al anarquismo individualista. Algunos grupos e individuos asociados con la anarquía post-izquierda son CrimethInc, the magazine Anarchy: A Journal of Desire Armed y su editor Jason McQuinn, Bob Black, Hakim Bey y otros.

Anarquismo de “a” pequeña

El anarquismo de “a” pequeña es un término utilizado en dos contextos diferentes pero no inconexos. Dave Neal acuñó el término como oposición al anarquismo de “A” grande en el artículo Anarchism: Ideology or Methodology? (Anarquismo: ¿ideología o metodología?). Mientras que con el anarquismo de “A” grande se refirió a los anarquistas ideológicos, el anarquismo de “a” pequeña lo aplicó a sus contrapartes metodológicas; todos aquellos que vieron el anarquismo como “una forma de actuar, o una tendencia histórica en contra de la autoridad ilegítima”. Como posición anti-ideológica, el anarquismo de “a” pequeña comparte algunas similitudes con la anarquía post-izquierda. David Graeber y Andrej Grubacic ofrecen un uso alternativo del término, aplicándolo a grupos y movimientos que se organizan o actúan normalmente según los principios anarquistas de la descentralización, la asociación voluntaria, la ayuda mutua, el modelo de redes sociales, y sobre todo “el rechazo a cualquier idea de que el fin justifica los medios, y mucho menos que el objetivo de la revolución sea el de tomar el poder estatal para imponer una visión propia a punta de pistola”.

Anarquismo tecnológico

Los desarrollos tecnológicos recientes han servido a la causa anarquista tanto para avanzar más fácilmente como para ser más convicente ante la opinión pública. Muchas personas usan Internet para formar comunidades en línea como los grupos de usuarios de Linux. Se intensifican las críticas hacia la propiedad intelectual y surge una cultura de apoyo a los sistemas de compartición de ficheros, a los programas informáticos de código abierto y a los movimientos del software, el conocimiento y la cultura libres.

Concepciones de una sociedad anarquista

Muchos filósofos políticos justifican el apoyo del Estado como un ente para la regulación de la violencia, de este modo se minimiza el daño causado por el conflicto humano y se establecen relaciones justas. Los anarquistas argumentan que la búsqueda de estos fines no justifican el establecimiento de un Estado, y más bien muchos argumentan que el Estado es incompatible con tales metas.

Los anarquistas opinan que el Estado ayuda a crear un monopolio de la violencia, usando ésta para expandir y proteger los intereses de la élites sociales. Se han dedicado muchos esfuerzos para explicar cómo en las sociedades anarquistas manejarían el tema de la criminalidad.

Fenómeno cultural

El anarquismo que se encuentra más fácilmente en la cultura popular está representado por las personas famosas que públicamente se han identificado como anarquistas. Aunque algunos anarquistas rechazan el fijarse en tales individuos famosos por ser algo elitista, las siguientes figuras son ejemplos prominentes de autoconsiderados anarquistas:

el profesor de lingüística del MIT Noam Chomsky

la escritora de ciencia ficción Ursula K. Le Guin

el historiador social Howard Zinn

el actor y escritor Hans Alfredsson

el artista Avant-garde Nicolás Rosselló

el guionista de comics Alan Moore

En Dinamarca, se formó el barrio libre de Christiania en el centro de Copenhague. La crisis de empleo y vivienda en la mayor parte de Europa occidental condujo a la formación de comunas y movimientos de okupación como el que aún prospera en Barcelona, Cataluña. La resistencia militante a los grupos neonazis en lugares como Alemania, y el auge de grupos marxistas autonomistas, situacionistas, y autonomistas en Francia e Italia también han ayudado a dar popularidad a las ideas antiautoritarias y no capitalistas.

En varios estilos musicales, el anarquismo gana en popularidad. El vínculo entre las ideas anarquistas y la música ha sido el punk rock, aunque en los tiempos modenos, el hip hop y la música folk son también importates medios para difundir el mensaje anarquista. En el Reino Unido esto se asoció con el movimeinto punk rock; la banda Crass es conocida por sus ideas anarquistas y pacifistas. La banda punk neerlandesa The Ex ejemplifica también esta expresión. Para más información, véase anarcopunk.

George Orwell, describió la Barcelona de los días de la Revolución Española en su obra Homenaje a Cataluña donde cuenta también la persecución y represión de la que fueron objeto los militantes del POUM, aliados y compañeros en las armas de los anarquistas. Ken Loach se inspiró en el libro para su película Tierra y Libertad de 1995.

El anarquismo ha estado presente en el cine español a través de la película Libertarias (Vicente Aranda, 1996), sobre unas milicianas en la Guerra Civil Española y Salvador (Manuel Huerga, 2006), sobre el militante del MIL condenado a muerte en 1974 Salvador Puig Antich. El tratamiento de la persona de Puig Antich no ha gustado en los círculos libertarios.

En 2006 algunos colectivos como AforAnarchy y Redsistencia aprovecharon el estreno mundial de la adaptación de los hermanos Wachowski del comic pro-anarquista de Alan Moore V de Vendetta para reivindicar y difundir la ideología originalmente presente en la obra, considerando este estreno una oportunidad única en muchos años para hacer llegar el mensaje anarquista a capas muy amplias de la sociedad.

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